Este circuito de día completo te lleva a recorrer el primer fiordo de la Patagonia chilena, un viaje que desciende desde Puerto Varas hacia las aguas verdes del Reloncaví, donde la cordillera se abraza con el mar interior y los bosques siempreverdes guardan secretos milenarios. Es una ruta pensada para parejas que buscan naturaleza sin prisa, donde cada parada marca un ritmo diferente de descubrimiento.
Comenzamos en el Mirador del Estuario de Reloncaví, ubicado en la Ruta V-69 a 78 kilómetros de Puerto Varas. Aquí, desde una altura privilegiada, contemplas por primera vez la geometría única de este fiordo continental: las aguas verdes del Petrohué desembocando en el estuario, encajonadas entre cordillera y bosque, con balsas salmoneras flotando como puntos blancos y cumbres nevadas recortándose al fondo. Es el primer respiro visual del viaje, el momento para entender la magnitud de lo que viene.
Desde el mirador descendemos a Ralún, pequeña localidad rural en la desembocadura del Petrohué donde apenas 900 habitantes viven en diálogo constante con el agua y la montaña. Una capilla de madera, casas dispersas, el sonido del río: Ralún es pausa lenta, es el umbral donde la ruta sur comienza a revelar su carácter remoto. Aquí el tiempo se ralentiza.
Continuamos hacia Cochamó, el valle remoto cuyo nombre mapudungún significa "donde se unen las aguas". A 97 kilómetros de Puerto Varas, este lugar es epicentro mundial de escalada y trekking, pero también refugio de alerces milenarios, paredes de granito de hasta mil metros y glaciares que brillan entre la niebla. Cochamó no es un pueblo convencional: es una puerta a la aventura, accesible a pie o caballo, donde la naturaleza patagónica muestra su verdadera magnitud.
Antes de cerrar el día, nos detenemos en las Termas Cochamó, un oasis termal a orillas del estuario donde 9 tinajas y 5 piscinas abiertas ofrecen aguas de origen marino-andino rodeadas de arrayanes. Es el momento perfecto para descansar, para que el cuerpo se sumerja en aguas que nacen en las cámaras magmáticas de los Andes y que guardan la energía de la tierra.
Finalmente, el circuito culmina en Puelo, el fin del camino y umbral de la Patagonia húmeda. Accesible por barcaza a través del Lago Tagua Tagua, este remoto valle patagónico representa el punto más austral de esta ruta, donde la naturaleza es aún más salvaje, más silenciosa, más verdadera. Puelo cierra el círculo: es donde termina la ruta terrestre y comienza el misterio de la Patagonia profunda.